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Revive la esencia del evento que transformó las calles de La Habana en un museo viviente de elegancia y estilo. La primera edición de Los Clásicos de Cuba fue una celebración sin precedentes. Incontables autos históricos recorrieron las calles de La Habana Vieja, deleitando a espectadores de todo el mundo. Revive esos momentos y siente la pasión que hizo historia.

Ganadores por Categoría –
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1

Dodge Kingsway – 1958

American Classic
El Dodge Kingsway de 1958 es un automóvil que combina lujo y potencia de forma accesible. Su corazón es el robusto motor V8 "Super Red Ram", conocido por su fiabilidad y buen rendimiento. Con una carrocería completamente original en color negro, proyecta una imagen de elegancia y solidez. Este modelo ofrece un generoso espacio interior y comodidades diseñadas para la familia. Representa un ejemplo perfecto del diseño y la ingeniería estadounidense de finales de los años 50
2

Ford Model A – 1931

American Classic
El Ford Model A 1931 representa la evolución del automóvil popular tras el célebre Model T. Su carrocería biege de dos puertas, sin pilares laterales, le confiere un perfil elegante y deportivo. El contraste con la capota negra de lona añade un toque de distinción a su diseño clásico. Bajo el capó se encuentra su fiel y sencillo motor de cuatro cilindros, que es el original de fábrica. Este ejemplar se conserva en un estado de autenticidad admirable, siendo un 80% original.
3

Hillman Minx – 1959

European Classic
El Hillman Minx de 1959 es un sedán familiar británico conocido por su diseño práctico y su encanto retro. Su corazón es el motor Serie II / 1390 cc original, un cuatro cilindros conocido por su bajo consumo de combustible y su probada fiabilidad. La carrocería luce una combinación de dos tonos en azul y blanco, muy característica de la época. En el interior, conserva la tapicería original de tela a cuadros, que añade una sensación de calidez y nostalgia. Este modelo prioriza la comodidad de marcha y el fácil acceso a su espaciosa cabina de cuatro puertas.
4

Chevrolet Bel Air – 1957

American Classic
El Chevrolet Bel Air hardtop coupé de 1957 es un ícono del diseño estadounidense, ahora con un enfoque moderno. Su carrocería luce un elegante color gris plateado que resalta sus inconfundibles aletas traseras y detalles cromados. Bajo su capó, el motor original ha sido reemplazado por un potente V8 moderno de Chevrolet Corvette, que multiplica su rendimiento. El interior abandona el aspecto clásico por uno actualizado, con una tapicería completa de vinilo rojo. El conjunto descansa sobre un juego de llantas modernas de 16 pulgadas que mejoran su agarre y actitud.
5

Ford Model A – 1929

American Classic
Este Ford Model A de 1929 es un proyecto de personalización radical que fusiona dos épocas y continentes. Su carrocería cupé de dos puertas mantiene el perfil icónico de los años 20. Sin embargo, su corazón mecánico es un motor y transmisión de un Lada VAZ 2107, un cuatro cilindros ruso conocido por su simplicidad y repuestos accesibles. Una suspensión neumática ajustable le permite cambiar instantáneamente su altura, tanto para conducir como para exhibición. Este coche se convierte en una pieza única que prioriza la personalización y el rendimiento sobre la originalidad.

Dodge Kingsway – 1958

El Dodge Kingsway de 1958 se posicionó como una opción de alta valor dentro de la gama Chrysler. Destaca por estar impulsado por el motor V8 "Super Red Ram", una planta de potencia conocida por su excelente equilibrio de potencia y funcionamiento suave. Su imponente carrocería, conservada en un clásico color negro y en condiciones 100% originales, refleja el diseño típico de la época, con grandes dimensiones y generosos adornos cromados.

En el interior, los pasajeros disfrutan de una cabina espaciosa capaz de acomodar cómodamente a seis ocupantes. Los asientos de tela o vinilo y el tablero de instrumentos detallado enfatizan la funcionalidad y la comodidad. Este modelo es popular por ofrecer características encontradas en marcas más premium a un precio más accesible. La suave suspensión y la dirección power opcional hacen de los viajes largos una experiencia placentera.

Su presencia en la carretera es inconfundible, con una parrilla cromada dominante y faros duales. Preservar uno en condiciones completamente originales es un testimonio vivo de la historia automotriz. Por todas estas razones, el Kingsway de 1958 es un clásico muy apreciado para aquellos que buscan autenticidad.

Ford Model A – 1931

El Ford Model A 1931 se estableció como el sucesor que modernizó y salvó a Ford de la obsolescencia del Model T. Su diseño más redondeado y contemporáneo para la época incluye una carrocería en un tono beige muy característico de los años 30. La versión de dos puertas "sin pilar" ofrece un perfil limpio y continuo cuando las puertas están cerradas. La capota de lona negra proporciona una experiencia de conducción versátil, a medio camino entre un cupé y un descapotable.

El corazón del coche es su confiable motor de cuatro cilindros en línea, que se mantiene como el original, entregando alrededor de 40 caballos de fuerza. Su interior está typically tapizado con materiales sencillos pero duraderos. Se mantienen elementos originales, como el volante, los instrumentos y los tiradores de las puertas, que son piezas de diseño icónicas de este modelo.

Preservar un automóvil con un 80% de componentes originales es un testimonio excepcional de su historia y cuidado. Este nivel de autenticidad lo hace extremadamente valioso para los coleccionistas más puristas.

Hillman Minx – 1959

El Hillman Minx de 1959 se posicionó como un coche familiar accesible con un diseño contemporáneo para su tiempo. Su planta motriz es el motor "Serie II" de 1,4 litros (1390 cc), un cuatro cilindros en línea con bloque y culata de hierro fundido que producía alrededor de 49 caballos de fuerza. Este motor es reconocido por su robustez, funcionamiento suave y notable economía de combustible. La carrocería de cuatro puertas tipo sedán presenta una elegante combinación de dos tonos en azul y blanco, con líneas redondeadas que le confieren un aspecto robusto. El interior es un viaje en el tiempo, conservando la tela original a cuadros en los asientos, un patrón textil muy popular en la década de 1950. Elementos como el volante, el tablero de instrumentos y los tiradores de las puertas mantienen el diseño funcional y sencillo de la marca. La experiencia de conducción se caracteriza por una suspensión suave con ballestas semielípticas, priorizando claramente la comodidad sobre el rendimiento deportivo. Este modelo representa la esencia del coche familiar europeo de la posguerra: práctico, económico y duradero. Preservar un ejemplar con todos estos detalles originales, especialmente la tapicería y el motor, es un logro notable para cualquier coleccionista. El Hillman Minx de 1959 sigue siendo, por tanto, un símbolo de una era del automóvil encantadora y sencilla.

Chevrolet Bel Air – 1957

Este Chevrolet Bel Air Hardtop Coupé de 1957 encarna la filosofía "Resto-Mod", que combina la estética clásica con la tecnología moderna. Su perfil es inconfundible, con la línea del techo "Hardtop", las aletas traseras cromadas y una pintura gris plateada que acentúa sus curvas. La modificación más significativa se encuentra en el compartimiento del motor, donde un V8 Corvette LS6 ofrece una potencia y confiabilidad muy superiores a las originales. Este cambio de motor también conlleva mejoras en la transmisión, el sistema de exhauste y la refrigeración.
En el interior, el coche presenta una personalización completa, reemplazando la tela original por una audaz tapicería completa de vinilo rojo. También incluye elementos como un volante deportivo, instrumentos digitales y un sistema de sonido moderno. Las llantas de aleación de 16 pulgadas no solo contribuyen con un estilo contemporáneo, sino que permiten el uso de neumáticos de perfil bajo, mejorando el manejo. Esta combinación de potencia y un chasis actualizado lo transforman en un auto de culto con capacidades que rivalizan con las de un superdeportivo moderno.
Si bien pierde autenticidad, gana inmensamente en disfrute de conducción y presencia. Este Bel Air es, por tanto, la fusión perfecta entre el legendario estilo de los años 50 y el rendimiento del siglo XXI.

Ford Model A – 1929

Este Ford Model A de 1929 encarna la esencia de un "Hot Rod", construido con ingenio y piezas de todo el mundo. Si bien su carrocería sigue siendo reconocible, normalmente sufre modificaciones como cortes y ajustes en el chasis para acomodar los nuevos componentes mecánicos.
El corazón del proyecto es el cambio de motor por uno de Lada VAZ 2107, un cuatro cilindros en línea de 1.6 litros famoso por su extrema robustez y facilidad de mantenimiento. Acoplada al motor va su transmisión manual de cinco velocidades original, que es mucho más moderna que la unidad original del Ford.
El sistema de suspensión neumática, con su compresor y controles en el interior, permite elevar o bajar el coche desde el habitáculo, creando un efecto visual espectacular. Esta transformación estructural implica instalar un chasis muy modificado.
El interior está personalizado con asientos deportivos tipo bucket y una consola de control para la suspensión. Un escape más ruidoso y frenos mejorados son adaptaciones necesarias para manejar la nueva potencia y estilo de conducción. Este coche abandona por completo su valor histórico de coleccionista para convertirse en una expresión pura de la cultura de los automóviles personalizados.
Este Ford Model A de 1929 es, en definitiva, un ejemplo de cómo la creatividad puede unir dos leyendas automotrices muy diferentes en un solo vehículo.

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